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Pymes: el nivel de endeudamiento adecuado

Imagen: PeopleImages (Getty Images)

El nivel de endeudamiento aceptable para una pyme depende de muchos factores: desde las expectativas de crecimiento al rango de beneficios estimado, pasando por los planes de contingencia. Moverse en la franja adecuada de deuda será fundamental para financiar adecuadamente los proyectos y llegar al éxito. La delimitación de esa franja depende del ratio de endeudamiento, un concepto aparentemente prolijo, pero que forma parte del abecé del emprendimiento.

¿Qué es la ratio de endeudamiento?

La estructura de una pyme, como la de cualquier otra empresa, se nutre de dos tipos de recursos: propios y ajenos. Entre los segundos se encuentra el pasivo, es decir, todos aquellos pagos a los que la compañía tiene que hacer frente en el futuro. 

El conjunto de estas deudas es lo que se denomina endeudamiento. Calcularlo adecuadamente es esencial para conocer las perspectivas de futuro de la empresa, su dependencia de entidades financieras y otros prestamistas y su capacidad para hacer frente a eventuales pérdidas y a los escenarios que puedan presentarse.

Para facilitar esta estimación, las matemáticas financieras nos proveen de una fórmula, cuyo resultado es el porcentaje de los recursos de la empresa que son financiados mediante deuda. Esta herramienta es lo que se conoce como ratio de endeudamiento.

¿Cómo calcular la ratio de endeudamiento?

Como se ha dicho, la ratio o coeficiente de endeudamiento no es sino una sencilla operación matemática: 

(Pasivo / patrimonio neto) x 100 = Ratio de endeudamiento

El patrimonio neto equivale al capital que pertenece a la compañía, esto es, los recursos propios de la empresa; mientras que el pasivo son los pagos pendientes, es decir, la deuda. El resultado de esta simple ecuación nos dará una tasa o porcentaje que indica la parte de los activos empresariales que provienen del endeudamiento.

Pongamos el ejemplo de una empresa productora de piezas industriales. Su patrimonio está constituido por una nave valorada en 200.000 euros y maquinaria por valor de 100.000, más una deuda con el banco de 50.000 euros. Realizando la operación antes expuesta, esta compañía tendría una ratio de endeudamiento del 50%.

También es posible obtener resultados más específicos estableciendo como factores las deudas pendientes de pago a corto o a largo plazo. Este enfoque ayudará a diseñar una estrategia más estratificada y a un mejor planeamiento de las respuestas a posibles contingencias:

Ratio de endeudamiento a corto plazo = (Pasivo corriente / patrimonio neto) x 100

Ratio de endeudamiento a largo plazo: (Pasivo no corriente / patrimonio neto) x 100

El pasivo corriente engloba todos aquellos pagos que han de satisfacerse antes de un año, mientras que el no corriente corresponde a las deudas que tienen un plazo de vencimiento mayor.

Siguiendo el hilo del ejemplo anterior, podemos suponer que, de los 50.000 euros en préstamos que la empresa debe al banco, 25.000 deben ser devueltos en el plazo de ocho meses. Así, la ratio de endeudamiento a corto plazo sería del 25%.

En la red hay disponibles calculadoras de ratio de endeudamiento para simplificar aún más la tarea.

¿Cómo se calcula la capacidad de endeudamiento de una pyme?

El endeudamiento no tiene por qué ser un problema a evitar. Es más, la sabia y controlada integración de los recursos ajenos es necesaria para la expansión de la marca y del producto. La coyuntura del mercado y las metas corporativas serán los factores que estrecharán o ampliarán el margen de maniobra en este aspecto.

  • Planes de crecimiento: en general una ratio igual o superior al 60% se considera excesiva. El motivo es que comprometer un volumen de activos tan alto podría hacer ‘descarrilar’ a la compañía, que se arriesga a la quiebra ante cualquier circunstancia imprevista. Por el contrario, una tasa inferior al 40% denota un inmovilismo financiero que puede condenar a la empresa a perder el tren de la expansión en momentos clave.
  • Rango de beneficios: una mayor tasa de endeudamiento implica un mayor riesgo, que aumenta o decrece en función de los tipos de interés y las condiciones de pago de los préstamos. Por consiguiente, para que una pyme se encuentre dentro de unos márgenes seguros, los beneficios deben superar a los intereses devengados de sus créditos. Por ejemplo, si una cadena de restaurantes obtiene un préstamo al 5% de interés para abrir un nuevo local, la rentabilidad del establecimiento debería ser de al menos el 6%.
  • Inversión: esta es el área que mejor representa las enormes divergencias que existen entre sectores a la hora de calcular la ratio adecuada. Actividades como las infraestructuras o la energía exigen una inversión inicial muy alta, con lo que el margen de endeudamiento se amplía. Por el contrario, en mercados como el textil las inversiones no son tan grandes, pero la rentabilidad también es menor; por lo tanto, el nivel de deuda aceptable es más bajo.

Entonces, ¿cuál es la ratio de endeudamiento adecuada  en las pymes?

La respuesta a esta cuestión está en el entorno. Para hacerse una idea del nivel de tolerancia al endeudamiento de un proyecto empresarial, hay que fijarse en el promedio del sector en el que se opere. El volumen de pasivo que manejan las empresas de similar tamaño nos proporcionará una valiosa información, especialmente aquellas de más largo recorrido y más estables.

¿Cómo mantener un nivel de endeudamiento aceptable en una pyme?

Imagen: Getty Images

En momentos de crisis, como la que aún no hemos superado del todo, las necesidades de liquidez se hacen más acuciantes, lo que lleva a un aumento del pasivo acumulado. Durante la primera mitad del presente año, las pequeñas y medianas empresas españolas fueron las que más incrementaron su endeudamiento en Europa: un 19% más, según el Banco Central Europeo (BDE). El organismo hizo este anuncio a modo de advertencia, puesto que las razones del repunte fueron, en gran parte, la dificultad en el acceso a las ayudas estatales y la poca flexibilidad fiscal.

Este dato tiene dos importantes lecturas. La primera es que tan importante como el nivel de deuda son los motivos de la misma, ya que no es lo mismo acumular pasivo para expandirse que para simplemente sobrevivir. La segunda es que la meticulosidad en el uso de los recursos ajenos es una cuestión de vital importancia para la empresa, que condiciona su presente y su futuro.

Cada sector es un mundo, pero hay una serie de fundamentos que pueden aplicarse a cualquier tipo de proyecto:

  • Planeamiento. La estructuración y correcta evaluación de los activos propios y ajenos es la principal herramienta de control. La contabilidad de los gastos fijos, las obligaciones tributarias, los créditos y las compras de materiales constituye los cimientos de la solvencia.
  • Tasación. Una valoración precisa del patrimonio corporativo no se limita únicamente a su precio de mercado, sino a sus posibilidades de venta llegado el caso. Por tanto, es crucial estar en contacto con la actualidad para saber cuánta liquidez podemos obtener y cuánto tiempo tardaremos en obtenerla.
  • Tesorería. Enlazando con el punto anterior, la liquidez de la compañía debe ser lo suficientemente nutrida como para que el endeudamiento no se desborde. Lo aconsejable es que las reservas de la tesorería estén en condiciones de afrontar todos los pagos a doce meses.
  • Refinanciación. No cambies la meta, sino el itinerario. Si la ratio de endeudamiento de la compañía es demasiado arriesgada o insostenible a futuro, es el momento de sentarse con el banco para negociar una reestructuración de la deuda.
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