Casos reales · 8 minutos de lectura

Pradoluengo, el pueblo de los calcetines

Pradoluengo es un pueblo famoso por su tradición en la industria textil que ha conseguido sortear amenazas, como la competencia extranjera o la despoblación, gracias a un proyecto tan innovador como positivo para el planeta: una colección de calcetines hechos a partir de plástico reciclado del mar. Calcetines Mingo, responsable de la idea, ha sido elegida Pyme del año 2021 en la provincia de Burgos en los premios concedidos por el Banco Santander y la Cámara de Comercio.

Pradoluengo es una pequeña villa de la provincia de Burgos, cerca de la Rioja Alavesa. Su situación, junto al río Oropesa, que abastece a la comarca, permitió el florecimiento de una incipiente industria textil a finales del siglo XIX. 

Este enclave privilegiado para la industria propició la aparición de decenas de pequeños negocios asociados a la producción de este tipo de productos textiles. Así, Pradoluengo hizo de sus calles una gran fábrica, ya que los vecinos confeccionaban los calcetines desde sus casas y garajes, y la producción de boinas y calcetines se convirtió en el principal motor de la economía local.

En 1914, D. Avelino de Miguel, vecino de la localidad, fundó Calcetines Mingo, un negocio familiar especializado en la confección de estas prendas. A Avelino le siguieron 4 generaciones hasta llegar a su bisnieto José Manuel Mingo, quien recogió el legado de la dirección en 1999.

Apostando por nuestro territorio

Durante más de un siglo, la industria textil de Pradoluengo ha vivido todo tipo de cambios. Sin embargo, en las últimas décadas, más del 80% de este tejido empresarial ha desaparecido en nuestro país debido a algunas amenazas externas. En aquellas localidades más pequeñas como Pradoluengo, los efectos han sido especialmente visibles.

José Manuel Mingo lo explica. La apertura de la industria en 2005, “con una importación masiva de productos textiles” con la que era imposible competir, y el proceso demográfico de despoblación en la España vaciada han sido dos factores clave para que muchas de las fábricas, que en su momento funcionaban a pleno rendimiento, hayan echado hoy el cierre.

“Pradoluengo es una de las zonas cero de la España vaciada, ha perdido la mitad de su población en los últimos 15 años”, comenta José Manuel. Como ocurre en otros sitios, contar con puestos de trabajo en el pueblo que den oportunidades a los jóvenes que quieran quedarse es fundamental para la supervivencia de la localidad. En palabras del empresario, “que haya trabajo estable y de calidad es lo único que fija a la población en los pueblos”.

Ese fue el caso de Amaya Pereda, quien, tras emigrar unos años a Burgos, decidió que quería regresar y criar a su hijo en la “vida de pueblo”. Hoy trabaja junto a su hermano en Calcetines Mingo, a la que se refiere como una “pequeña gran familia”. Empresas de este tipo, comenta, “ayudan a que la gente joven nos quedemos” y no tengan que emigrar a otras provincias en busca de oportunidades.

Y es que parece que jubilarse hoy en día en el pueblo, como ha hecho Ángel Martín, es algo cada vez más difícil. Este pradoluenguino ha trabajado toda su vida en el negocio textil y, más concretamente, ha pasado los últimos 7 años de su trayectoria laboral en Calcetines Mingo, de quien dice orgulloso que es muy “buena empresa, con mucho futuro”.

Ángel es consciente de que su caso será difícil de emular para muchos de los jóvenes de Pradoluengo. “Hay que intentar continuar con el trabajo en los pueblos y crear empresas en las zonas rurales, porque si no esto se muere”.

Cuando tomó la gerencia de Calcetines Mingo, José Manuel recibió una empresa con dos empleados. Hoy, Calcetines Mingo cuenta con 25 trabajadores, el 90% vecinos del pueblo, y todos reciben formación continua y están en constante actualización técnica. “Para nosotros, la innovación y el desarrollo fue casi una obsesión, la única forma de salir adelante”, comenta el gerente. 

“Estamos poniendo nuestro granito de arena en la dirección correcta”

Como cuenta José Manuel, es habitual que los pescadores, al recoger sus redes, encuentren muchos plásticos que hasta ahora devolvían al mar. Sin embargo, esos plásticos tardan mucho tiempo en degradarse y ensucian nuestros océanos, con las desastrosas consecuencias que tiene para el medio y la fauna de este entorno. ¿Y si se pudiera limpiar el mar de esta basura, al tiempo que se reutiliza y se le da una nueva vida?

Un día, un proveedor les hizo llegar una idea que se le había ocurrido: hacer calcetines usando plásticos de la basura que se encuentra en nuestros océanos. Para ello, se pusieron manos a la obra y se estableció un acuerdo, por el que Ecoembes separa en tierra los residuos del plástico que puede convertirse en PET y lo envía al proveedor, que lo “limpia, lo trocea, lo convierte en PET por fusión y, luego, por extrusión, lo vuelve a convertir en hilo”, con una características idénticas al hilo original, como detalla José Manuel. 

Este material llega a Calcetines Mingo que, con su maquinaria, los convierte en calcetines “sublimados” de altas prestaciones de su colección FreeWaves. Con cada par, se reutiliza tanta cantidad de plástico como el equivalente a una bolsa de plástico en el mar. 

Gracias a esta idea, Calcetines Mingo ha sido elegida Pyme del año de la provincia de Burgos en la edición 2021 de los Premios Pyme. Estos galardones, concedidos por el Banco Santander y la Cámara de Comercio, buscan reconocer la increíble labor que hacen nuestras pequeñas y medianas empresas.

Para José Manuel, “ha sido un orgullo y a todos nos ha hecho mucha ilusión, porque todos venimos de un sector que ha desaparecido prácticamente”. El premio ha dado a Calcetines Mingo y a su línea FreeWaves una mayor visibilidad y, como cuenta José Manuel, estas iniciativas son muy importantes para este tipo de empresas de volumen pequeño. 

Sobre su empresa, José Manuel es muy optimista y mira al futuro con esperanza: “esperamos seguir innovando, creciendo, y dando trabajo en el medio rural” en el que se encuentran. Y es que, es fundamental apostar por el futuro de nuestros pueblos. Como explica el bisnieto de Avelino, “Calcetines Mingo es una empresa pegada a la tierra, por y para Pradoluengo”.

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